Biblioteca Escéptica

¿Qué son las pseudociencias? ( Mario Bunge )

Posted by Biblioteca Escéptica en mayo 6, 2009

Una seudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia.  Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología y psicoanálisis.  Una seudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las características siguientes:

– Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica.

– Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos.  Corrección: en la Universidad Duke existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico de J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del doctor Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

– Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles y como resultado de disensiones dentro de la grey.

-Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.

– No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o usan leyes generales.

-Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesis contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que solo un cerebro individual pueden recordar.

– No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la psicología experimental o con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes interdependientes.

– Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al «principio del placer». Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.

– Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Pero sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.

– Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Los científicos, en cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares: someten sus artículos a publicaciones científicas y presentan sus resultados en seminarios, conferencias y congresos.

Veamos en un ejemplo cómo obran los científicos cuando abordan problemas que también interesan a los seudocientíficos. En 1998 los psicobiólogos J. S. Morris, A. Ohman y R. J. Dolan publicaron en la célebre revista Nature un trabajo sobre aprendizaje emocional consciente e inconsciente en la amígdala humana. Ya que este artículo trata de emociones conscientes e inconscientes, parecería que debiera interesar a los psicoanalistas. Pero no les interesa porque los autores estudiaron el cerebro, mientras que los analistas se ocupan del alma: no sabrían qué hacer con cerebros, ajenos o propios, en un laboratorio de psicobiología.

Pues bien, la amígdala cerebral es un órgano diminuto pero evolutivamente muy antiguo, que siente emociones básicas tales como el miedo y la furia. Dada la importancia de estas emociones en la vida social, es fácil imaginar los trastornos de conducta que sufre una persona con una amígdala anormal, ya sea atrofiada o hipertrófica. Si lo primero, no reconocerá signos peligrosos. Si lo segundo, será propensa a la violencia.

La actividad de la amígdala cerebral puede registrarse mediante un escáner PET. Este aparato permite detectar objetivamente las emociones de un sujeto en cada lado de su amígdala. Sin embargo, tal actividad emocional puede no aflorar a la conciencia. O sea, una persona puede estar asustada o enojada sin advertirlo.  ¿Cómo se sabe?  Agregando un test psicológico a la observación neurobiológica.  Por ejemplo,  si a un sujeto normal se le muestra brevemente una cara enojada y enseguida después una cara sin expresión, informará que vio la segunda pero no la primera. ¿Represión? Los científicos citados no se contentaron con bautizar el fenómeno. Repitieron el experimento, pero ahora asociaron la cara enojada con un estímulo negativo: un intenso y molesto ruido «blanco», es decir, no significativo. En este caso, la amígdala fue activada por la imagen visual, aun cuando el sujeto no recordara haberla visto. O sea que la amígdala cerebral «sabe» algo que ignora el órgano de la conciencia (cualquiera que este sea).

En principio, con el método que acabo de describir escuetamente se podría medir la intensidad de una emoción. Por ejemplo, se podría medir la intensidad del odio que, según Freud, un varón siente por su padre. Sin embargo, antes de proceder a tal medición habría que establecer la existencia del complejo de Edipo. Pero este no existe, como lo mostraron las extensas investigaciones de campo del profesor Arthur P. Wolf condensadas en su grueso tomo Sexual Attraction and Childhood Association (Stanford University Press, 1995).

Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores. Por ejemplo, un psicoanalista latinoamericano puede ganar en un día lo que su compatriota científico gana en un mes. Lo que refuta el refrán «no es oro todo lo que reluce».

Artículo publicado originalmente en el diario La Nación, de Argentina.

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8 comentarios to “¿Qué son las pseudociencias? ( Mario Bunge )”

  1. Leo Rdgz. said

    Ojalá estos análisis pudieran llegar y ser comprendidos por muchas personas en el mundo. Pero desgraciadamente lo que nos encontramos es un océano de ignorancia y grupos de personas que comercian precisamente con esta ignorancia para enriquecerse.

    Vivimos en un mundo donde los valores están completamente invertidos.

    Por demás, artículo harto interesante.

    Saludos.

  2. Muy interesante el articulo del profesor Mario Bunge en enguaje sencillo y directo explica la importancia de diferenciar la ciencia de la seudociencia compromiso en el que nos debemos embarcar todos los que queremos una el progresos de a ciencia en este lado de la región.

  3. Muy interesante el articulo del profesor Mario Bunge en enguaje sencillo y directo explica la importancia de diferenciar la ciencia de la seudociencia compromiso en el que nos debemos embarcar todos los que queremos el progresos de la ciencia en este lado de la región.

  4. alex said

    A Bunge se le olvido mencionar que Einstein decia que la fisica basa sus teorias en experimentos ideales que no pueden comprobarse tales como la ausencia de friccion, introducir en sus formulas materiales inexistentes como el eter o conductor universal que en realidad Einstein dice ser un invento benefico y necesario para que las teorias concuerden y adquieran cierta logica…por esto nadie dice que la fisica sea una pseudociencia..VERDAD???? El mismo Einstein llevaba a cabo experimentos mentales…menciona que gran parte de sus teorias se nutrian de su imaginacion, como el ver un rayo de luz cabalgando sobre un caballo…QUE CIENTIFICO ES ESTO VERDAD??? es muy facil extraviarnos cuando somos gobernados por deseos irrestrictos

  5. Oscar D. Caicedo said

    Una teoría que no sea refutable por ningún hecho concebible no es científica. La irrefutabilidad no puede considerarse una virtud en una teoría como tiende a pensarse, sino un vicio. El criterio para establecer el status científico de una teoría es su refutabilidad o su testabilidad.

  6. Arturo said

    Ilustrador, impartiendo cátedra, además siendo un hombre sin filaciónes, pero yo tengo las mias, y eso del Comunismo Científico. Si alguien me dilucida esto, porque aca Sociología y Economía parecen no calzar.

  7. Lia said

    Concuerdo con este señor, pero hay que reconocer que los fenomenos inexplicables que estudian lo pseudocientificos son entretenidos, salvo dios y lo duendes. Hollywood no seria lo mismo sin ellas. Ademas algunas fantasias y libros oscuros del hombre, lo han inspirado de alguna manera. Yo nunca vi un ovni pero me gustaria fabricar uno. Igual ayudan al sistema economico consumista, dan trabajo (alguien tiene que fabricar las camaras kirlian y las cartas del tarot). Vieron, el engaño de mentes credulas puede ser productivo, sino pregunten en el banco del vaticano o a monsanto. Ademas en un futuro pueden ser minorias utiles en contra de una tecnocracia bancaria mundial. Solo me queda una duda, los chemtrails ¿entran en la categoria de la ovnilogia? Se olvido decir tambien que messi gana mas que un cientifico por dia y este no es ni seudocientifico.
    Un poco de humor…

  8. Angel Miranda said

    Sos un payaso mario, no sabés de lo que hablás, nunca estudiaste seriamente las artes ocultas, no podés hablar con propiedad, aventurero, dudas de todo y no producir nada, nada son tus letras vacias, que los estupidos y los que no quieran ver te sigan.

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