Biblioteca Escéptica

La abjuración de Galileo

Posted by Biblioteca Escéptica en diciembre 29, 2008

Una breve biografía del Galileo

Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto florentino Vincenzo Galilei, de setenta años de edad, compareciendo personalmente en el juicio y arrodillado ante Vosotros, Eminentísimos y Reverendísimos Cardenales, Inquisidores generales contra la perversidad herética en toda la República Cristiana, teniendo ante mis ojos los Sacrosantos Evangelios que toco con mis propias manos, juro que siempre he creído, creo ahora y con la ayuda de Dios creeré en el futuro, todo aquello que considera, predica y enseña la Santa, Católica y Apostólica Iglesia.

Mas como por este Santo Oficio, tras haber sido jurídicamente intimado mediante precepto a que de cualquier modo debía abandonar totalmente la falsa opinión de que el Sol es el centro del Universo y que no se mueve, y que la Tierra no es el centro del Universo y que se mueve, y que no podía sostener, defender ni enseñar en modo alguno, ni de palabra ni por escrito, la mencionada falsa doctrina, y después de haberme sido notificado que la citada doctrina es contraria a las Sagradas Escrituras, por haber yo escrito y publicado un libro en el cual trato de dicha doctrina y aporto razones muy eficaces en favor suyo sin aportar solución alguna, he sido juzgado vehementemente como sospechoso de herejía, esto es, de haber creído y sostenido que el Sol es el centro del Universo y que es inmóvil, y que la Tierra no es el centro y que se mueve.

Por ello, queriendo apartar de la mente de Vuestras Eminencias y de todo fiel cristiano esta vehemente sospecha, justamente concebida a propósito mío, con sinceridad de corazón y no fingida fe abjuro, maldigo y aborrezco los mencionados errores y herejías, y en general cualquier otro error, herejía o secta contraria a la Santa Iglesia; y juro que en el futuro no oiré nunca más ni afirmaré, por escrito o de palabra, cosas por las cuales pueda ser objeto de semejantes sospechas; y si conociera algún hereje o alguno que fuera sospechoso de herejía lo denunciaré a este Santo Oficio, o ante el Inquisidor u Ordinario del lugar donde me halle.

Juro también y prometo cumplir y observar enteramente todas las penitencias que me han sido o me serán impuestas por este Santo Oficio, y si contravengo alguna de estas promesas y juramentos, cosa que no quiera Dios, me someto a todas las penas y castigos que los sagrados cánones y otras constituciones generales y particulares imponen y promulgan contra semejantes delitos. Que Dios me ayude, y estos sus Santos Evangelios que toco con mis propias manos.

Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado del modo que figura más arriba. En testimonio de la verdad he escrito la presente cédula de abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva, este 22 de junio de 1633.

Yo, Galileo Galilei, he abjurado y firmado con mi puño y letra.

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3 comentarios to “La abjuración de Galileo”

  1. Christian Cruzata said

    “EPPUR SI MUOVE” es decir, SIN EMBARGO SE MUEVE fueron las históricas palabras que murmuró Galileo después de retractarse ante el tribunal de la inquisición. El papado por mas 500 años ha sostenido que nunca ha errado ni errará. Es decir, nunca se ha equivocado ni se equivocará. Pero la evidencia histórica documentada ha confirmado todo lo contrario. La inquisición y las autoridades de alto rango del papado en los días de Galileo se equivocaron a lo grande con GALILEO. La pregunta es ¿con cuantas mas personas se equivocaron? La historia documentada confirma que Galileo no fue la única victima de esta injusticia. Sabemos muy bien que hubiese pasado con Galileo si no hubiese abjurado. Lo hubieran asesinado. Pues la especialidad favorita de la inquisición era matar a quienes según ellos eran “herejes”. Hubiese sido interesante y admirable ver a un Galileo mantener su posición y defender lo que creía sin importar que lo mataran. Hubieron hombres y mujeres a quienes la hoguera de la inquisición no los amedrento, no les hizo cambiar su punto de vista, el testimonio de William Tyndale, Juan Hus, los Valdenses, etc.. confirman esto. Otros científicos victimas de la inquisición fueron Giordano Bruno, Miguel Servet, asi como Giulio Cesare Vanini entre otros. En los días del imperio Babilónico, Daniel y sus tres amigos igualmente fueron perseguidos pero ni los leones ni un horno calentado 7 veces mas de lo normal los hizo cambiar su forma de pensar y comportarse. Galileo tuvo miedo y por eso se retracto. En los oscuros años de la Edad Media, miles de personas fueron victimas del abuso de poder, de la injusticia y las imposiciones del papado. Les digo algo, el papado no ha cambiado su filosofía de prepotencia y abuso de autoridad. Por ahora solo nos ha mostrado su rostro de amabilidad y cortesía. Cuando se den las condiciones ideales, el papado nos mostrara su verdadero rostro, el mismo que le mostró a Galileo, a Copérnico, a Martín Lutero, a Juan Hus, a los Valdenses en el Pía Monte en Italia y a todos los fieles hijos de Dios que condeno a la hoguera.

  2. Marte Saraswati said

    Bueno,a Miguel Servet no lo mató la inquisición.Lo hizo otro “angelito” del cielo:Calvino.Que cada palo aguante su vela.

  3. Aníbal Ruiz said

    Efectivamente, Marte. Stefan Zweig escribió un poderoso libro sobre este evento trágico: Castalión contra Calvino: En torno a la hoguera de Miguel Servet:
    https://www.amazon.com/clouddrive/share?s=sjdcMLEqR1cs0MM4wLd1k0

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