Biblioteca Escéptica

Donde Jesús nunca caminó (Frank R. Zindler)

Posted by Biblioteca Escéptica en febrero 8, 2008

Una breve biografia del autor

LA GEOGRAFÍA DE OZ.

Hay una considerable similitud entre la geografía de Oz y la geografía del Nuevo Testamento. Un cuidadoso estudio de la Ozgeografía podrá entonces prepararnos para desentrañar los misterios geográficos del Nuevo Testamento. Ello a su vez nos preparará para entender por donde caminó Jesús.

Es un hecho bien establecido que Dorothy y Toto partieron del centro de Kansas; una entidad geográfica tan concreta como Jerusalén ó el Mar de Galilea. Es más; la tierra de Oz puede localizarse a un ciclón de distancia del centro de Kansas. Un cuidadoso estudio meteorológico, de física gaseosa, más la consulta en las bases de datos sobre ciclones; nos permite concluir que Esmeralda, la capital de Oz, debe encontrarse en algún lugar entre Topeka y la parte Noroccidental de Missouri. Lamentablemente, sin embargo, un detallado escrutinio de las fotografías del LandSat, del área en cuestión, no revelan en lo más mínimo alguna ruina de dicha ciudad. Investigaciones exhaustivas no indican nada que se parezca a restos de edificios de Esmeraldita. Debemos concluir que ciudad Esmeralda no existió nunca. Sí la tierra de Oz no es real, y no es mas que una hermosa ficción, ¿Qué podemos concluir de su morador, el mago de Oz? ¿Hay algún caso en intentar descubrir la raíz histórica de este personaje? ¿Podemos suponer seriamente que tras los ficticios elementos del gracioso Evangelio de Baum; se encuentra después de todo; un mago encantador?

¿Cuáles son las implicaciones de que Oz es una metáfora y NO un lugar? ¿Podríamos concluir, en la más elemental lógica, de que el mago de Oz es un mito? Mientras que tal demostración no nos permite concluir con una negativa universal, al menos nos deja el sentimiento de que es totalmente irracional creer en la existencia de un personaje que no tiene un hábitat real. En resumen: Sí no existe Oz, ¿Es racional creer en el mago de Oz?

II.        NAZARETH

Con la idea del mago de Oz en mente, dirijamos nuestra atención a otro personaje ficticio: Jesús de Nazareth; el principal carácter de los Evangelios de  “Marcos”, “Lucas” y “Mateo”. Personaje totalmente desconocido para los escritores de las epístolas supuestamente escritas por Pablo (Ninguna de las fraudulentas epístolas llamadas “de Pablo” se refieren a un “Jesús de Nazareth”). Como el mago fue de Oz, Jesús fue de Nazareth. Pero, ¿Dónde estaba Nazareth en el siglo primero? Y más importante: ¿Existía una Nazareth en el siglo primero?

Nazareth no es mencionada ni una sola vez en el Antiguo Testamento. Tampoco es mencionada por los antiguos historiadores y geógrafos, hasta principios del siglo IV. El Talmud menciona 63 ciudades Galileas, más nada sabe de Nazareth. Josefo escribió extensamente sobre Galilea, y condujo numerosas operaciones militares a lo largo y ancho de este pequeño territorio; y no menciona a Nazareth ni una sola vez. Josefo menciona 45 ciudades y aldeas Galileas, mas no Nazareth. Aún mas increíble; Josefo menciona Jaffa; una villa a una milla de la ACTUAL Nazareth; pero en los tiempos de Josefo – puedo apostar – la gente de Jaffa enterraba a sus muertos en una necrópolis cercana e innominada que yace en el presente bajo la moderna ciudad llamada  Nazareth.

Sí bien el Nuevo Testamento dice poco sobre nuestro mítico municipio, dice lo suficiente como para concluir que la Nazareth del presente no pudo ser la referida ciudad bíblica mencionada, por ejemplo; en el capítulo cuarto de Lucas. En dicho capítulo encontramos la fábula de Jesús volviendo a su “ciudad hogar” y discurseando en la sinagoga. (Tenga en mente de que al presente no se han encontrado ruinas de sinagoga alguna datables al siglo primero en dicho sitio). De acuerdo al cuento de Lucas, Jesús irritó a sus llactamasis por su supuesta blasfemia, al punto de que decidieron despeñarlo por tan execrable crimen. En lugar de apedrearlo, la pena usual por blasfemia, deciden ensayar la variante anunciada en los versos 28 a 30. (Un hecho legal, cultural e históricamente inverosímil). “Al oír estas palabras, toda la congregación se enfureció.  Levantándose, lo botaron fuera de la ciudad, y le llevaron a la cima de la montaña SOBRE LA CUAL ESTA EDIFICADA, para precipitarle allí; pero Él caminó recto a través de ellos y se fue”.

Obviamente este es un cuento de hadas, mas sí nos dice donde estaba Nazareth concluimos que esta se hallaba en un cerro y que este cerro tenía un acantilado lo suficientemente alto como para despeñar un hombre Y MATARLO. La ciudad que hoy se llama Nazareth, sin embargo, no ocupó hasta muy recientemente la cima de una colina. Mas bien, y por unos mil años ó más ocupó la base de un valle y la parte baja de una ladera que limita la ciudad por el noroeste. Las excavaciones en la cima de Nazareth muestran que jamás albergaron edificios hasta el siglo XX. Peor aún: No hay acantilado alguno que poder identificar con “la ceja de la montaña”  desde la que los Judíos pretendieron despeñar a Jesús.

Como la Reina Blanca de “Alicia a través del Espejo”, los peregrinos Cristianos son capaces de creer unas seis contradicciones mutuas, ó proposiciones imposibles cada mañana antes del desayuno. A diferencia de la Reina Blanca, empero, son capaces de mantener tales creencias también DESPUÉS del desayuno. Así pues, no habiendo lugar adecuado ni para mantear a un enano, dejando de lado el despeñar Mesías, en la colina de la Nazareth del presente;  unos monjes con iniciativa empresarial y los guías nativos Judíos hábiles para “la negocia” han diseñado otros sitios para los turistas ilusos como lugares para la botadura de Jesús. Manteniendo en todo caso a la ciudad como la supuesta Nazareth.

Sí bien Jebel al- Oafzeh, una pequeña colina a 2.5 Km de Nazareth, es anunciada por los ortodoxos Griegos como el sitio del fracasado deicidio, otra montaña, a varios tiros de catapulta al oeste de Oafzeh es anunciada, esta vez por los Católicos Romanos como el sitio exacto del asunto.  Quizás no faltan los crédulos que creen que ambos lugares son correctos; ya que en el transcurso de los siglos atestamos la odiosa tendencia de reconciliar a como de lugar las contradicciones; mediante nuevas y mejoradas mitologías. Parece que “Lucas” fue un tanto vago e impreciso cuando afirma que Jesús caminó recto en medio de la muchedumbre de judíos escapando de esta manera un destino de fauna despachurrada. Lo que realmente ocurrió, se afirma, es que Jesús SALTÓ en el aire para evadir la turba. Es una pena que tal hazaña tuviera lugar antes de las olimpiadas modernas; ya que este salto de Jesús batió todos los record: Salto desde Oafzeh, la montaña al este, hasta la otra montaña a varios tiros de catapulta al oeste. Así, postulamos un Monte del Señor para el Lanzamiento; y un Monte del Señor para el Aterrizaje.

No estoy inventando, por si acaso. ¡Tenemos registros ESCRITOS que lo prueban! En 1336, Sir John Maudeville, luego de revisar el lugar donde Jesús aterrizó tras su tamaño salto escribió: “y tan pronto lo encontraron a los pies de la otra montaña, donde las huellas de sus pasos pueden verse, ….”. Palabras textuales de Maudeville. (Por cierto, estas huellas fósiles están, siempre según Maudeville, en la base de la montaña y no en su cima; pero solo un escéptico incurable pensará en esta discrepancia).

Pero incluso antes del buen Maudeville, en 1283; Burchard del Monte Sión; un Dominico Alemán (Así que de lo más confiable), certificó que “el Señor saltó – desde el sitio donde trataron de precipitarlo –.- pero él escapando de sus manos se encontró súbitamente  a si mismo a un tiro de flecha en el flanco de una montaña – donde es señalada y Ud. Puede ver la huella impresa de su cuerpo y sus vestidos.”

Hemos señalado ya que la actual Nazareth no corresponde a la descripción que de ella hace el Evangelio de Lucas. Además, las excavaciones arqueológicas en la Nazareth del presente – siempre efectuadas por los monjes Franciscanos, muy conscientes de los potenciales turísticos de sus propiedades en estos asuntos, han fracasado miserablemente en mostrar por lo menos algún edificio con una datación creíble del siglo I, antes, ó después de la era común. Los más antiguos edificios hallados (ruinas), parecen ser de mediados del siglo III; pero no hay información de que los habitantes de ese periodo llamaran a su ciudad “Nazareth”.

Sin duda, los Franciscanos han señalado vajillas, monedas, y otros artefactos excavados por debajo de varios sagrarios en Nazareth como prueba de que el sitio estaba habitado en los primeros siglos antes y después de la era común. Pero todos los artículos hallados son compatibles con los utilizados en los entierros.

Antes del segundo a tercer siglo E.C. – retrocediendo hasta la mitad de la Edad del bronce —  el sitio que ocupa la Nazareth actual fue una necrópolis, una ciudad de los muertos ó cementerio. La colina en la que subyace parte de la ciudad actual está abarrotada de tumbas y cuevas naturales que por varios miles de años fueron utilizadas como sepulcros. Ya que la Ley Judía prohibía que los cementerios estuvieran en medio de lugares habitados, podemos estar totalmente seguros de que allí no hubo ciudad Judía alguna en los tiempos en que supuestamente Jesús practicó su salto.

Pese a estos HECHOS,   el que visite Nazareth hoy en día podrá apreciar el cuarto donde la “Virgen” María “recibió” al ángel Gabriel. (Incluso la percha en que engalló está ahí; y la ventana por la que voló fue bloqueada en 1666.) Tanto la cocina como el taller del “carpintero”  José (escribo entre comillas, para los que saben lo que realmente significa el griego “Tecton”) están en exhibición. La habitación en la que vivió Jesús luego de su retorno de Egipto puede también ser visitada, así como los lugares donde nació la bendita virgen (Hay, ya lo habrá adivinado, varios lugares; sin contar su lugar de nacimiento en Séforis, y su lugar de nacimiento en Jerusalén). El signo peculiar de todos estos sitios, sin embargo, es que todos ellos son grutas ó cavernas. Mi viejo pastor Luterano nunca me contó que ¡Jesús, María, y José fueron trogloditas! Quizás son una rama de los Picapiedra. Otro hecho peculiar sobre estos sitios es que están a pocas yardas de cuevas –  tumba; ó quizás estos mismos sitios lo fueron en un tiempo u otro. Ya que la Ley Judía prohíbe habitar a menos de unos 60 metros de una tumba o sepulcro, debemos concluir que esta buena familia Judía en la que Cristo tuvo a bien nacer, ¡Estuvo en un estado perpetuo de impureza ritual!

Otro punto interesante de la colina de Jebel al-Oafzeh; la Montaña del Lanzamiento del Señor, es que tiene una caverna en la que se han encontrado varias series de esqueletos aparentemente del hombre de Neandertal; datados en la edad del hielo, 100.000 años atrás. Así pues, ¡La conexión con los Picapiedras puede que no sea tan aventurada después de todo!

Resumiendo: No hay evidencia arqueológica del siglo I, de ruinas que hubieran señalado una ciudad. Sí hay evidencias de tumbas y cavernas-sepulcro. La actual Nazareth fue una necrópolis. En el siglo primero, la importante ciudad de Jaffa estaba a solo una milla, y es muy posible que sus habitantes utilizaran a “Nazareth” y sus cavernas naturales para enterrar sus muertos.

Si la actual Nazareth no puede ser el sitio de la Nazareth de Jesús, ¿Habrá OTRO lugar que la tradición de los tiempos antiguos pudiera señalar como el honorable lugar donde Jesús tuvo su hogar? Dada la incansable capacidad de los hombres de empresa religiosos de multiplicar los lugares sacros; es realmente increíble descubrir que realmente no hay otras candidatas.

Al respecto, es extremadamente interesante descubrir que el padre de la iglesia Orígenes, que vivió del 182? al 254? E.C., no pudo dar indicación alguna sobre donde estaba Nazareth; pese a que vivió en Cesarea; ¡Un puerto a solo 30 millas de la Nazareth actual!

Noté el lector: No es que Orígenes NO TUVIERA LA OPORTUNIDAD de mencionar la ciudad. De hecho la menciona varias veces en sus intentos de reconciliar los contradictorios relatos de los Evangelios, y en particular, del citado pasaje de Lucas (1). Curiosamente, ¡Orígenes ni siquiera sabía si la aldea debía llamarse Nazareth ó Nazara! Sí hubiera existido tal población, cuando Orígenes estaba escribiendo, pudo simplemente caminar al sitio y preguntar a sus habitantes como llamaban ó deletreaban el nombre de su aldea. Pero tal parece que Orígenes no pensaba que hubiera una ciudad tal. Para salvar los evangelios de estas contradicciones, propuso un método “místico” para interpretar la cosa; y arguyó que no debía interpretarse “literalmente”. (Lo mismo he argüido yo “brillantemente” sobre Oz). Casi con certeza podemos decir que para Orígenes, la geografía de los Evangelios, incluida la supuesta Nazareth, era tan mítica e insustancial como los eventos de los Evangelios. La primera referencia supuestamente sólida de Nazareth, como una realidad geográfica, es dada por ese fabulador llamado Eusebio, “Padre” de la Iglesia; y también habitante de Caesarea. El “Onomasticon” de Eusebio hace una lista geográfica de todos los lugares santos mencionados en la Biblia; y es frecuentemente tomado como “prueba” de la existencia y presente ubicación de Nazareth. Un cuidadoso estudio de los textos Griegos en que Eusebio menciona brevemente a Nazareth nos permite concluir que él jamás estuvo allí (pese a que como Orígenes vivía a solo 30 millas) y no estaba del todo seguro donde estaba el lugar. ¡Nazareth bien pudo estar en Mongolia; a partir de la información “de primera mano” que obtenemos de Eusebio!

Sí no hubo un lugar llamado Nazareth en el siglo primero, ¿Cómo es que el nombre entró en la Biblia? Hemos señalado que el nombre es desconocido en las epístolas de Pablo, las obras más antiguas del Nuevo Testamento. La ciudad es nombrada solamente en los Evangelios y en el fraude de los “Hechos”. El más antiguo de los Evangelios se le atribuye a “Marcos”; pese a que los autores de varios de sus componentes son totalmente desconocidos. “Marcos”, a diferencia de los Evangelios posteriores, menciona a Nazareth solo una vez; en el capítulo 1, verso 9: “Jesús vino de Nazareth de Galilea.” . Es importante saber que los eruditos sospechan que esta es una interpolación posterior al igual que los últimos 12 versos del citado Evangelio. Sí ello es verdad, y tengo ello por cierto (2), significa que el Evangelio más antiguo no sabe de un lugar llamado Nazareth (3). Una vez que Nazareth encontró su camino en el Evangelio de Marcos, creció en importancia en los siguientes cuentos. ¡Uno bien podría decir que Jesús hizo una marca en el mundo gracias a Marcos!

La forma en que el nombre Nazareth vino a la existencia esta íntimamente ligado al proceso por el cual Jesús obtuvo su “biografía”; así que precisamos efectuar una digresión y pasar de la pseudogeografía a la pseudobiografía.

Antes que a Jesús le dieran una biografía, tenía que recibir un nombre. En realidad, recibió varios nombres; pero todos estos nombres fueron en realidad TÍTULOS. Así, el nombre Jesús de Nazareth originalmente no fue un nombre; más un significado: (El)Salvador, (El) Brazo (ó rama). En Hebreo habría sido Yeshua Netser. La palabra Yeshua significando “Salvador”, y Netser “brote”, “cogollo”, ó “rama”. Una referencia a Isaías 11:1; que tanto inspiró este mito. Se pensaba que Isaías predecía un Mesías (Literalmente “el ungido”) de la línea de Jesé (El Padre del Rey David): “y brotará un retoño del tronco de Jesé, y retoñará de sus raíces un vástago…” (¡Quizás oyó hablar de la Rama de los Davidianos! Ellos tomaron su nombre de la misma idea mítica).

Mientras que esta referencia a ramas de Jesé es sin duda oscura en la mente de un ateo moderno, habría sido totalmente comprensible a un Judío antiguo, del tipo, por ejemplo, de los que compusieron los Rollos del Mar Muerto (¡Y escribieron entre paréntesis un comentario sobre Isaías 11:1!). Tampoco habría sido oscuro para un Cristiano primitivo, de acuerdo al Padre de la Iglesia, Epifanio, nacido en Chipre el 367 E.C. y que escribió un tratado contra los “herejes”, los Cristianos originalmente se llamaron Jeseanos; precisamente por su ligazón Mesiánica con Jesé. (4)

Sí bien para los Hebreo parlantes y Arameo parlantes de aquellos tiempos el significado simbólico del título El Salvador, El Brazo pudo ser claro, cuando descansó en el Griego Iosous Nazoraios ó Iesous Nazarenos; su significado titular pronto fue olvidado. El Iosous se convirtió en nombre propio (Iesus, en Latín) igual que Tom, Dick ó Harry. Pero el “Nazoraios” se percibió como derivado del nombre de algún lugar – la imaginaria villa de Nazareth – Así como el nombre Arévalo puede ser una derivación de Arévaco.

Y así, el título Yeshua Netser devino en Jesús de Nazareth, nombre que contenía una supuesta información del lugar de origen de una persona.

Como pudimos ver, no había una Nazareth a principios de nuestra era, y no sabemos cómo es que el lugar que hoy se llama Nazareth obtuvo su nombre.

Entonces Jesús nunca caminó por “Nazareth”. Y Jesús nunca caminó por Hoboken ó Hamtramck. Tampoco caminó probablemente por la Octava Avenida ó la Calle 42 de Manhattan. ¿Pero que de Capernaum, Betania, ó Betfagé? ¿Y acaso no fue traicionado en Getsemaní y crucificado en el Calvario? ¿No tuvo una “amiga” de Magdala? ¿Y no compitió con un ñato que bautizaba crédulos en un lugar llamado Aenon? ¿Sí no caminó en Nazareth; donde, sí en alguna parte, camino Jesús?

III. Capernaum

Se supone que Capernaum fue un Segundo hogar para Jesús, El hogar de “Pedro”, el sitio de varios de los más impresionantes milagros. Busquemos pues evidencias para Capernaum.

A primera vista, Capernaum difiere de Nazareth en virtud de que es mencionada por Josefo, tanto en su Autobiografía (72:403) como en “La Guerra de los Judíos” (III:8:519). Pero los sitios mencionados por Josefo en ambas obras son dos lugares diferentes, y ninguno equivale a la Capernaum de los Evangelios.

El pasaje en “La Guerra” describe una fuente, no una ciudad. El nombre es Kapharnoum ó Kapharnaoun y nos cuenta del curioso pez que vive en esa fuente. ¡Josefo dice que Kapharnaoum fue imaginada como un brazo del Nilo! Sí esta es la Capernaum de los Evangelios tenemos que concluir que Jesús y Pedro estuvieron caminando sobre las aguas todo el tiempo; y durmiendo sobre ellas también.

El pasaje en la Autobiografía menciona una ciudad llamada Kepharnokon, y no Kapharnoum, y el sesgo dogmático que lava los ganglios Cristianos les hace imaginar que Josefo está hablando de la aldea Bíblica. Pero Kepharnokon claramente no es Capernaum, y Capernaum, como Nazareth, es lugar desconocido fuera de los Evangelios antes de finales del siglo I.

El significado más común dado al nombre Capernaum tal como aparece en los Evangelios es “Ciudad de Nahum”, aunque sí se refiere al profeta Nahum ó a algún otro Nahum no se sabe. Orígenes como casi todo el mundo hasta el presente, derivó la segunda parte del nombre de la misma raíz para el nombre Nahum, pero decía que Capernaum significa “lugar de consolación”. Es importante entender que Orígenes entendía claramente que el nombre Capernaum – como otros nombres sagrados – tenían significados simbólicos que pretendían ajustarse a los relatos en los que se involucraban.

Mientras que muchos académicos están correctos al trazar el nombre a la raíz “Nahum” del que deriva, pienso que todos ellos no han captado el crucial matiz en el significado de dicha raíz, que el Evangelista escogió como nombre simbólico del lugar en que el naciente culto se desarrollaría. Cuando vemos cómo este vocablo hebreo fue traducido al Griego en varias versiones del Antiguo Testamento, encontramos que puede ser traducido como Paracleto,  ó Consolador. Es esta posible relación con Paracleto, creo, que revela el intento simbólico por parte de los escritores que crearon Capernaum.  Como la “Villa del Paracleto”, Capernaum simboliza la idea de que el Espíritu Santo estaba guiando a la iglesia primitiva, así como la idea de que esta iglesia primitiva (simbolizada por el personaje Jesús) estaba actuando en el rol de intercesor ó mediador.

Capernaum es mencionada 16 veces en los Evangelios y solo en ellos. No se la menciona en ningún otro lugar del Nuevo Testamento. A pesar de la importancia de Capernaum en el ministerio de Jesús, los Apóstoles nunca retornaron a dicho sitio, sí uno juzga por el silencio de los “Hechos”. Ello es ciertamente curioso. Uno podría suponer lazos organizativos que habrían requerido algún tipo de retorno. Por supuesto, sí Capernaum es solo un símbolo, y no una entidad geográfica, y sí los apóstoles también son símbolos y no personas, esta circunstancia peculiar es fácil de entender.

Un exhaustivo análisis de todas las ocurrencias del nombre Capernaum con relación a la geografía y encuadre topográfico  de la aldea no nos provee de una descripción convincente de un sitio específico. Ni uno solo de los Evangelistas podría haber dirigido un tour al lugar. En los materiales Evangélicos más antiguos, hasta la localización de Capernaum en Galilea no es segura. Capernaum podría localizarse en cualquier lugar alrededor del mar de Galilea. Tanto “Marcos” como “Juan” indican que la ciudad esta ubicada no muy lejana de la costa del Mar de Galilea, y que contiene una sinagoga. Eso es todo.

La falta de cualquier indicación clara de donde buscar las ruinas de Capernaum, combinada al hecho de que no hay ningún sitio que la tradición haya apuntado como posible candidata incluso durante el siglo II, indica que todo descubrimiento arqueológico de ruinas cercanas a la costa del Mar de Galilea podrá tomarse especulativamente como “el descubrimiento de Capernaum”. Sí ellos cavan y encuentran un cartel que diga “La Cámara de Comercio de Capernaum le da la bienvenida”…., bueno, consideraremos el alegato.

Que un sitio tan importante para el nacimiento del Cristianismo se haya perdido del conocimiento por siglos es verdaderamente increíble y requiere de una explicación por parte de aquellos que suponen la historicidad de Capernaum. El silencio de Orígenes en lo que concierne a la localización y características físicas de Capernaum debe explicarse también. Para un Orígenes viviendo en Cesarea, a solo 45 millas del sitio que los mapas modernos llaman Capernaum,  y habiendo viajado mucho y frecuentemente, y para quien registra que “hemos visitado los lugares para aprender por investigación sobre los pasos de Jesús y sus discípulos y de los profetas.” A pesar de la extensa discusión de las contradicciones cronológicas y geográficas concernientes a Capernaum en los Evangelios, nunca nos da Orígenes siquiera una pista de donde poder encontrar el lugar. La desconocida localización física de Capernaum es claramente un factor principal para que Orígenes argumente que los lugares de los Evangelios deben interpretarse “místicamente”, y NO históricamente. (Lo mismo decía Yo de Oz, ¡La pucha!).

Con la ausencia de una tradición que conecte Capernaum con algún sitio, hoy en día solo hay una candidata para la villa evangélica: Telhum, 2.5 millas al sudoeste de la desembocadura del Jordán en el Mar de Galilea. Ciertamente, los mapas Israelíes llaman el lugar Kfar-Nachum (El equivalente Hebreo de Capernaum); y tanto los Católicos como las agencias de turismo Israelíes están absolutamente encantadas.

El sitio de Telhum nunca tuvo una fuente, sin embargo. Ello descarta el sitio del que habló Josefo en “La Guerra”. Tampoco puede ser el sitio mencionado en Mt. 4:13; ¡Que requiere que Capernaum este en Zebulón y Neftalí! Mientras que Telhum está en el antiguo territorio de Neftalí, sin duda no está en Zebulón. Es posible que los Franciscanos hayan encontrado el Kepharnokon de Josefo. Sí es así, ello descartaría dicho lugar como sitio para la Evangélica Capernaum.

El hecho de que el lugar pertenece y es operado por organizaciones religiosas debe hacernos leer los resultados de las investigaciones arqueológicas con una sana dosis de escepticismo. Ciertamente, los reportes generados por estos señores deben escudriñarse de la forma en que se examinan los trabajos “científicos” de los creacionistas. Los arqueólogos israelíes Baruch Sapir y Dov Neeman  (5) han dado una crítica reveladora del tipo de “ciencia” efectuada en el sitio de Telhum. Empezando con los intentos de relacionar las ruinas con una sinagoga, y luego con la sinagoga en que predicó Jesús. Su criticismo analiza el trabajo del Dr. Gaudence Orfali, excavador Cristiano que cavó en 1926 en un chapucero trabajo que quizás haga para siempre imposible recuperar la verdad arqueológica de Telhum:

“Dr. G. Orfali….Concentrado en un método de investigación totalmente diferente, caracterizado por su  exclusivo propósito e inspirado por los padres Franciscanos, cuyo solo objetivo fue el redescubrir la sinagoga de Kfar-Nachum…. Su único y  exclusivo objetivo fue desenterrar el edificio que, según los evangelios, fue la escena terrestre y el telón de fondo de la mayor parte del ministerio Galileico del Cristo…. su objetivo fue probar….. que la sinagoga que ellos excavaron era el edificio, construido en el mismo lugar y en el adecuado encuadre histórico.”

“….tanto la excavación como el mismísimo reporte han sido publicado por el Dr. Orfali….. perdió el imparcial e insesgado poder del análisis científico, tanto de los hallazgos como de los resultados….”

“Por lo tanto el reporte no tiene ni el menor intento ni esfuerzo de establecer un análisis estratigráfico a través de métodos modernos…..en lugar de confiar en la evidencia arqueológica actual, el Dr. Orfali cierra su reporte con un método mucho pero mucho más simple: Ignora totalmente ó suprime cualquier descubrimiento en el sitio que considerara irrelevante para su propósito principal ó que pudiera refutar la teoría sobre la fecha de existencia del edificio…. Orfali por lo tanto retuvo información que podría haber cambiado la preconcebida teoría oficial y evitó cuidadosamente cualquier afirmación que contradijera la fecha aceptada del edificio.”

Sapir y Neeman también nos cuentan que más de 2000 monedas halladas en la excavación de Capernaum fueron escondidas por más de 40 años, aparentemente porque no estaban de acuerdo con las expectativas de Orfali.

Sí bien encontrar las ruinas de una sinagoga del siglo I es un prerrequisito para establecer un sitio como candidato para la Bíblica Capernaum, nadie cree excepto algunos Franciscanos, que las ruinas de caliza de una sinagoga que se muestran a los turistas en “Capernaum” sean del siglo I. Sin embargo, el Franciscano Virgilio Corbo, afirma haber encontrado  los restos de una sinagoga aún más antigua, cuyas paredes de basalto yacen exactamente alineadas por debajo de las paredes de caliza de la sinagoga actual en la superficie (6). La implicación, por supuesto, es que Corbo ha descubierto los restos de una sinagoga del siglo primero. Pero Corbo no ha probado que las “paredes” de basalto pertenezcan a un edificio separado, y mucho menos a una sinagoga. Es más probable que las “paredes” de basalto sean los masivos cimientos de las paredes de caliza.

Así, la presencia de una sinagoga del siglo primero en Telhum es algo todavía por probarse. Debemos recordar que cientos de sinagogas existieron en Palestina durante el siglo primero, y que por lo tanto, una exitosa demostración de la existencia de una sinagoga del siglo primero en Telhum es una condición necesaria, pero no suficiente, para identificar el sitio con Capernaum. No hay inscripción alguna capaz de mostrarnos como se llamaba el lugar.

La más infame afirmación hecha por los excavadores Franciscanos en Telhum es la que sostiene que han encontrado la casa de Pedro debajo de las ruinas de una iglesia octogonal del siglo Quinto (7).  Afirman haber encontrado los restos de una habitación enyesada y con señas de graffiti Cristianos, algunos quizás pertenecientes a San Pedro, y que muestran que el sitio fue venerado ya en el siglo primero. Para las autoridades No Franciscanas, sin embargo, estos son resabios del siglo IV; tiempo en el que ciertamente, emprendedores guías turísticos aprendieron a sacar dinero de los crédulos Cristianos; tiempos en los que se mostraba donde cayó con fiebre la suegra de Pedro, donde Pedro guardaba el barco, donde Jesús le dio a la suegra su aspirina, donde celebraron el picnic con los cinco mil; etc. Pero no hay razones para suponer que los Franciscanos de Kfar-Nachum tengan la casa de Pedro en propiedad. Son tantas, como las razones que sustentan que varios relicarios en Suiza contienen astillas de la Cruz Verdadera.-

¿Cuán cautos debemos ser en relación al trabajo de los Franciscanos en Telhum? En 1964, en un fútil intento de embellecer el lugar para la visita del Papa Paulo VI, un monje residente decidió engalanar la estructura octogonal para hacerla parecer como si fuera la Basílica de San Pedro dotándola de lo que parecía una ábside basilical. ¡El Departamento Israelí de Antigüedades puso un alto al asunto!

IV. Betfagé, Betania, y Betabara

Un cuidadoso estudio de los nombres de otros lugares de importancia en los Evangelios muestra que la mayoría de ellos tienen profundos significados simbólicos; son desconocidos en el Viejo Testamento y para los geógrafos paganos; y que como en el caso de Nazareth y Capernaum la  evidencia arqueológica ó no es convincente ó incluso es contra indicativa.

Tres de tales lugares, Betfagé, Betania, y Betabara, pueden considerarse en conjunto por las íntimas relaciones textuales en los Evangelios.

Betania, se alega a 2 millas de Jerusalén, no es conocida en el Antiguo Testamento, no es mencionada por Josefo, ni por ningún otro historiador ó geógrafo de la Antigüedad. De acuerdo a Juan 1:28; sin embargo, Betania está localizada “más allá del Jordán, donde Juan estaba bautizando”. Betania está por lo tanto al ESTE del río Jordán. Pero Juan 11:18 ubica a Betania al Oeste del Jordán. Mientras que esto es ya confuso por demás, algunos testigos de la Antigüedad, incluido Orígenes, indican que el nombre de la ciudad Transjordana en Juan 1:28 debe leerse Betabara y no Betania. No sorprende que “Betabara”también es desconocida en el Antiguo Testamento, en Josefo, y otros escritores antiguos.

Algunas veces se afirma que el Talmud contiene evidencia de la existencia de un lugar llamado Betania, pero un estudio cuidadoso ha llevado a rechazar tal afirmación.

Considerando la confusa condición de la evidencia, no extraña que Michael Avi-Yonah, en su “Gazetteer of Roman Palestine (8), tenga que indicar tres posiciones diferentes para “Betania”.

Como sería de esperar sí el nombre Betania fuera una ficción geográfica acuñada por autores del nuevo Testamento como un artificio literario; la primera aparición del nombre ocurre (¡Ya lo habrá adivinado!) en el Nuevo Testamento, y su uso es confuso y contradictorio. Hemos visto como de acuerdo al Evangelio de “Juan”, Betania yace simultáneamente a ambos lados del Jordán. Pero la confusión solo se multiplica cuando examinamos las otras ocurrencias del nombre en el Nuevo Testamento.

“Marcos” y “Lucas” relacionan la posición de Betania con Betfagé, otra aldea de importancia Evangélica, igualmente desconocida para el resto del mundo. Ellos implican que ambas ciudades estaban localizadas a lo largo del camino Romano que iba de Jericó a Jerusalén; y que Betania estaba más cerca de Jerusalén que Betfagé. En el pasaje paralelo de “Mateo”, sin embargo, solo Betfagé es mencionada, pareciendo que Betania es una adición posterior en los textos de “Marcos” y “Lucas”. No sorprende entonces, que haya razones Bíblicas para colocar a Betfagé cerca de Jerusalén; y  así, los mapas bíblicos muestran a Betfagé como un puntito más cercano a Jerusalén que el puntito que marca Betania. ¿Dónde estaban localizadas Betania y Betfagé? No lo puedo saber a partir de la Biblia, ¡Pero puedo decirle que el camino Romano de Jericó a Jerusalén pasa 2 Km. al Norte de la ciudad que ACTUALMENTE se llama Betania!

Debemos notar que Betfagé y Betania están relacionadas por la fábula de la milagrosa maldición de la higuera. ¿Qué mejor lugar para maldecir una higuera que el sitio llamado “La Casa de la Higuera”, el significado literal de Betfagé en Hebreo?

Parecería que la versión “original” del cuento de Marcos mencionaba solo Betfagé (como simbólico asiento para la maldición de la higuera que tenía que seguir). Esto fue copiado con muy poca modificación por Mateo. Posteriormente, se añadió Betania a la historia. Puesto que “la casa de la higuera” es una etimología posible para Betania, pero también para Betfagé, el simbolismo del relato no sufría mella. Yo creo, empero, que se quiso significar con Betania “la casa de los pobres”, aludiendo al término con que algunos primitivos Cristianos se referían a sí mismos. En todo caso, el uso simbólico, y NO histórico de los nombres Betania y Betfagé parece establecido por la evidencia.

Orígenes expresó la opinión de que el sitio en que Juan bautizaba en la Transjordania no debía llamarse Betania; más Betabara, En el comentario de Orígenes sobre Juan, leemos lo siguiente (9):

“Estas cosas se hicieron en Betabara, más allá del Jordán, donde Juan estaba Bautizando” Pero estamos advertidos de la lectura que se encuentra en casi todas las copias: “Estas cosas fueron hechas en Betania…”. Estamos convencidos, sin embargo, que no debemos leer “Betania”, pero “Betabara”. Hemos visitado los lugares para inquirir los pasos de Jesús y sus discípulos, y de los profetas. Ahora bien, Betania…. está a quince estadios de Jerusalén, y el río Jordán está a unos 180 estadios de el. No hay allí ningún otro lugar con el mismo nombre en las cercanías del Jordán, pero ELLOS DICEN que Betabara es señalada en los bancos del Jordán, y que se dice que Juan bautizó allí…”

Orígenes señala que las etimologías de los nombres son apropiadas para las actividades que supuestamente tuvieron lugar en dichos sitios. “Casa de Preparación”, para Betabara, y “Casa de Obediencia” para Betania. Arguye que un entendimiento de las etimologías de los topónimos es muy importante para entender el profundo significado de las historias de las escrituras. (Al igual que Ciudad Esmeralda encierra un profundo significado en la historia del Mago de Oz). Más significativo para nosotros, es el hecho de que Orígenes, pese a su larga residencia en Palestina y sus extensos viajes “para inquirir por los pasos de Jesús, sus discípulos, y de los profetas”; jamás vio él mismo una Betabara y menos una Betania. En el caso de Betabara, el texto es explícito: “ellos dicen [Betabara] es señalada”. Es decir, nadie le señaló Betabara a Orígenes. Con relación a Betania cerca de Jerusalén, no hay nada en Orígenes que nos pueda hacer suponer que la vio tampoco. Menos vio a Betfagé. Así, iniciando nuestra búsqueda en la historia escrita de Betania, Betabara, y Betfagé, nos encontramos con sitios totalmente desconocidos y considerados como símbolos.

Cabe mencionar que Orígenes frecuentemente decía que un cierto lugar “es señalado”. ¿Señalado por quién? Por guías turísticos sin duda. Parece ser que una incipiente pero prometedora industria turística florecía ya en esos días, una industria basada en entregar al crédulo lo que es del crédulo. El estudio de todos los registros sobrevivientes de la antigüedad nada nos muestra de las localizaciones de Betania, Betabara, ó Betfagé. Los registros literarios atestiguan no sitios geográficos, más nombres simbólicos. Las localidades actuales surgen de la voluntad de engañar y ser engañados.

Mientras que es un hecho obvio que ningún arqueólogo ha excavado una ciudad antigua con un letrero que diga “Betania, no se permiten gentiles”, es un hecho igualmente obvio que nada ha sido excavado de los sitios actuales etiquetados como Betania, Betabara, y Betfagé que pueda ligar dichos lugares con los citados en los textos Neotestamentarios. Sin duda, numerosos ítem son mostrados hoy en día por los guías turísticos; desde la tumba de Lázaro, al lugar donde Juan bautizaba; etc. Pero dejando el deleite turístico, y pasando por el análisis arqueológico podemos decir que Jesús nunca caminó por Betania, Betabara, ó Betfagé.

V. LA CIUDAD QUE FABRICÓ LA DISLEXIA

Sí bien los nombres de muchas de las ciudades Evangélicas fueron escogidos por su contenido simbólico, al menos un lugar entró en el Nuevo Testamento como resultado de una mala lectura de un papiro Griego. Es muy probable que Aenon; el sitio donde Juan el Bautista supuestamente fungió su comercio; fuera el resultado de una mala lectura por parte de “Juan”, del Evangelio de Lucas (Ó de un “proto” Lucas).

En Juan 3:23 leemos: “Y Juan estaba también bautizando en Aenon cerca de Salim, porque allí había mucha agua: y vinieron, y fueron bautizados”

¿De donde obtuvo “Juan” su información geográfica? Aenon y Salim son desconocidas para “Marcos”, el Evangelio más viejo. ¿Se inventó “Juan” Aenon y Salim? Sí y No. Hay considerable evidencia de que al menos uno de los autores de “Juan” conoció del Evangelio de “Lucas”, y hay signos que delatan que en algunos casos, “Juan” tomó ideas de Lucas. Un caso particular involucra a un extraño manuscrito de los Evangelios llamado Codex Bezae. Sí bien los manuscritos sobrevivientes datan recién del siglo V, muchos académicos están de acuerdo de que los mismos reflejan una condición anterior de haber sido copiados, quizás, de un papiro extremadamente viejo. Bezae contiene un gran número de lugares en que el texto Griego difiere del llamado Textus Receptus (ó “Texto Recibido”). D. Paul Glaue , que investigó en la Universidad de Jena, arguyó (10) de que el texto de Lucas 3:18 reflejado en el Bezae fue el texto que leyó “Juan” cuando fabricaba sus cuentos sobre el Bautista. Es más, Glaue arguye que este texto fue MAL LEÍDO por “Juan”.

La revisada Versión Standard deja este verso así:

“Así, con muchas otras exhortaciones, él predicó buenas nuevas (evangelion) a la gente.”

Pero en este verso, en el Codex Bezae encontramos una palabra “cambiada”. Mientras que el Codex Vaticanus consigna la palabra “parakalon” significando “exhortar”; en el Bezae se lee “parainon” significando urgir,  que sustancialmente es lo mismo que parakalon. Pero el texto del Bezae le planteó un problema a “Juan”:

Recuérdese que los manuscritos griegos de los primeros siglos se escribieron con todas las letras en mayúsculas (un poco como esos cibernautas ignorantes que desconocen un poco de “netiquette”), y que las palabras no siempre estaban separadas unas de otras. (Es decir se escribía sin espacios). Cuando “Juan” se encontró frente a “parainon” la encontró entre palabras que NO PUDO SEPARAR. Pensó que tenía ante sí dos palabras: “para” y “ainon”

“ainon” sugiere en el Hebreo y el Arameo la idea de fuente ó manantial; una suposición que para el relato Bautismal no tenía nada de inapropiada. Así se creó “Aenon”, el nombre de un lugar de fuentes. “Juan” pensó equivocadamente que estaba en el vecindario de Aenon, ó lugar de fuentes; y así lo puso en su relato, aumentando de su cosecha el “cerca de Salim”

Salim es en a si mismo desconocida a los geógrafos antiguos; pero sí la deletreamos con una “e”, es mencionada en el Antiguo Testamento. (Gen 14:18) como la ciudad del fabulesco Melquizedec (11) “Y Melquizedec rey de Salem trajo ante sí pan y vino: y él fue el sacerdote del mas alto Dios.” No hay una ubicación de Salem en el Génesis, pero debemos notar que a finales del siglo primero este Melquizedec era sujeto de una activa fábula en las épocas del evangelio de Juan. Nos referimos a la Epístola de los Hebreos, en la que su anónimo autor nos dice (Hebreos 7:1-3) que Jesús  se le asemeja porqué ¡Es “sin padre, sin madre, sin genealogía, sin principio de sus días ni fin de su vida”! (Fuentes generalmente bien informadas me avisan que este Melquizedec vive aún en algún lugar de Argentina. De Jesús, no sabemos su paradero).

Así pues, “Juan el Bautista” nunca se remojó en Aenon; ni Jesús buceó en Salem.

VI. Madalynas y Magdalenas

Así como empezamos con Nazareth, una aldea cuyo nombre fue acuñado bajo la falsa impresión de lugar y no de Título (Nazareno ó Nazoreo); terminaremos con otra ciudad del Nuevo Testamento que no tiene existencia, salvo la manipulación gramatical de un título, La ciudad, ó mejor la no ciudad de Magdala; el supuesto lugar de origen de la casquivana Magdalena. (Asumo que todos saben que en Inglés, Madalyn deriva de Magdalene. Optimistamente, nuestra Madalyn no estará muy perturbada por perder su buen nombre junto con su ciudad de origen.)

En la versión del Rey Jacobo, leemos de un lugar llamado Magdala solo en el Evangelio de “Mateo” en 15:39. En las versiones más modernas de la Biblia, sin embargo, no encontramos trazas de dicho lugar. (La Española Nacar-Colunga de 1968 consigna “Magadán”)  Resulta que todos los manuscritos más antiguos de Mateo tienen Magadán, y no Magdala. ¿De donde sacó Mateo el nombrecito? El nombre es (A esta alturas ya lo sabrá) desconocido en el Antiguo Testamento, y en toda la literatura precristiana. Y, ¿Porqué la versión del Rey Jacobo puso el nombre “Magdala”?

El primer lugar donde buscar es en el Evangelio de “Marcos”, el texto Griego que “Mateo” plagió asquerosamente, modificándolo a su antojo, e inflando para producir su infalible relato de lo que hoy se llama la historia del brazo Jeseo. Horror de horrores, Marcos tiene a Dalmanuta  en lugar de Magadán. Ya lo adivinó (¡Ya va aprendiendo!), Dalmanuta es tan desconocida como Magadán ó Magdala. Es interesante notar que el Codex Bezae, que tiene lecturas primitivas tan importantes, discrepa con los llamados “textos recibidos” (Que el Bezae es tan “recibido” como la demás literatura antigua que pudo llegar a nuestras manos, es algo en lo que el lector debiera reflexionar), y contiene al nombre Melegada en lugar de Dalmanuta. Al margen del texto hay instrucciones dejadas por un escriba posterior enseñándonos como alterar la palabra Melegada – que es convertida en la palabra Magada – para luego convertirla en algo como Magdala. Dice: “inserte dal luego g; borre la da” (12). Todo parece mostrar que estamos viendo el nacimiento de una estrella casera.

En el tiempo en que el Codex Bezae fue alterado, María Magdalena se convirtió por cierto en un símbolo de lo más popular en la cultura Cristiana. Sí la llamaban Magdalena, la gente pensó que tenía que ser por su gentilicio de Magdala. Tal como Nazareno tenía que ser por el gentilicio de Nazareth. Así que el nombre Magada, se convirtió en Magdala. Mil años después, una cuidadosa búsqueda más el consenso respectivo con los guías turísticos permitió localizar varios sitios para la no ciudad, en las playas del mar de Galilea.

Sí bien tenemos idea de lo que el nombre Nazareno pudo significar, y porqué el nombre Nazareth es sandio, debo confesar que no tengo idea de lo que Magdalena pudo significar para los Evangelistas. Pudo simplemente significar preciosa, y simbolizar el precioso ungüento que María preparaba para ungir el cuerpo del Mesías. Ó quizás deriva de la aldea Egipcia de Migdol, el lugar en que los israelitas supuestamente acamparon antes que Jesús partiera las aguas del Mar Rojo.

Ya que los Evangelistas pintaron a Jesús como un segundo Moisés y estructuraron buena parte de la historia como un replay simbólico de la carrera de Moisés, la probabilidad de que el título Magdalena fuera intentado para recordar el éxodo es plausible, pero incierta. Debemos aceptar el hecho de que  las afiebradas mentes de los fabricantes de la Biblia  debieron experimentar fantasiosos pensamientos que nosotros, con nuestras mentes modernas,  no podremos experimentar jamás; ni siquiera con ayuda del LSD.

Jesús, de la tierra de NO

Llegamos al final de nuestra exploración por estas tierras evangélicas de Oz y terminamos el tour por las tierras que Jesús nunca caminó. Pena que no hayamos tenido tiempo para mostrar otros lugares míticos como Getsemaní ó el Gólgota. Como el Mago de Oz, Jesús de Nazareth no tiene un hogar real. Pero mientras que podemos mostrar que el mago no existió en un solo no-lugar, ciudad Esmeralda; se puede mostrar que Jesús no existió en muchos no-lugares. Demostrar que tantos lugares son todos ellos, solo ficciones míticas, es algo que no puede ignorarse y tiene enormes implicaciones. Por ahora, la supuesta historicidad de Jesús de NO-Nazareth, Jesús de No-Capernaum, Jesús de No-Getsemaní; y lo que es más; Jesús de No-Gólgota; debe ser replanteada. Quedan las posibilidades de que Jesús haya caminado en Sri Lanka,  en el Tibet, ó por las faldas del Huayna Potosí;  posibilidades que será mejor no perseguir.

Notas:

(1): Allan Menzies, Origen’s Commentary on John, in The Ante-Nicene Fathers, Translations of the Writings of the Fathers down to A.D. 325, Original Supplement to the American Edition, Vo. X, reprinted in 1980 by W.B. Eerdmans, Grand Rapids, pp. 381-382.

(2): When referring to Jesus, Mark always — except in a few cases where there are strong grammatical reasons to prevent it — uses the definite article with the name, referring to the Jesus, not just Jesus. In verse nine of chapter one, however, the name is “inarticulate,” unlike the more than 80 cases in Mark where it carries the article.

(3): It should be mentioned that where the English Bible gives the name “Jesus of Nazareth,” no such thing is to be found in the Greek text. The Greek would better be rendered “Jesus the Nazaree” or “Jesus the Nazarene.” Only later was it falsely concluded that the Greek word involved was derived from the name of a place.

(4): J.-P Migne, Patrologiae Cursus Completus, etc., Series Graeca Prior, Patrologiae Graecae Tomus XLI, S. Epiphanius Constantiensis in Cypro Episcopus, Adversus Haereses, Paris, 1863, columns 389-390.

(5): Baruch Sapir and Dov Neeman, Capernaum (Kfar-Nachum) : History and Legacy, Art and Architecture, The Interfaith Survey Of The Holy Land (Israel), The Historical Sites Library, Vol N1/9, Tel Aviv, 1967, pp. 36-7, 41, 42.

(6): Virgilio Corbo, “Resti della Sinagoga del Primo Secolo a Cafarnao,” Studia Hierosolymitana III (SBF Collectio Maior, 30), Jerusalem, 1982, pp. 313-357.

(7): 7 Virgilio Corbo, The House of St. Peter at Capharnaum, Publications of the Studium biblicum Franciscanum, collectio Minor, No. 5, Jerusalem, 1969.

(8):  Avi-Yonah, Michael, Gazetteer of Roman Palestine, QEDEM Monographs of the Institute of Archaeology, The Hebrew University of Jerusalem, 5, 1976.

(9): Menzies, op. cit., pp. 370-371.

(10): D. Paul Glaue, “Der alteste Text der geschichtlichen Bucher des Neuen Testaments, “Zeitschrift fur die neutestamentliche Wissenschaft und die Kude der alteren Kirche, Vol 45, 1954, pp. 90-108

(11): Jerusalem may have been called Salem (or Shalem) in Jebusite times, before Israelite occupation.

(12): 12 D. Paul Glaue, op. cit., p. 103.

Frank R. Zindler es un escritor de ciencias. Miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia; de la Academia de Ciencias de Nueva York; de la Sociedad de Literatura Bíblica; y de las Escuelas Americanas para la Investigación de Oriente. Es Editor del American Atheist.

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2 comentarios to “Donde Jesús nunca caminó (Frank R. Zindler)”

  1. El erizo said

    ¡Qué traducción, pardiez! Es un tormento de lectura con tanta tilde al tresbolillo además. ¿Podría cuidarse este aspecto?

    Salud.

  2. Biblioteca Escéptica said

    Por supuesto que puede cuidarse, incluso diría que debe cuidarse.
    Como se explicita en la presentación de esta biblioteca, los textos que contiene son aportados por los propios lectores que los hacen llegar a la cuenta de correo de la administración. Son bienvenidos nuevos textos y también correcciones de los mismos, tanto en su formato como en la traducción. Puedes por tanto corregir la redacción y la ortografía del texto y enviárnosla. Estaremos encantados de contar con tu colaboración. Gracias.

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