Biblioteca Escéptica

Philip Pullman

Posted by Biblioteca Escéptica en enero 10, 2008

Philip Nicholas Outram Pullman nació el 19 de octubre de 1946 en Norwich (Reino Unido). Fue el mayor de dos hermanos y desde muy pequeño tuvo ocasión de vivir en distintos países (su padre era un piloto de la RAF que perdió la vida en un accidente aéreo en Kenia y cuyo trabajo le obligaba a pasar largas temporadas lejos de los suyos), lo que despertó en el futuro escritor el sentido de la imaginación y de la aventura, sentido que se vio atizado por las historias sacadas de la Biblia y de las anécdotas que le contaba su abuelo materno, que trabajaba como capellán en la prisión de Norwich Gaol. No en vano, Pullman siempre ha sostenido que la persona que más influencia ha ejercido en su vida fue su abuelo, con quien él y su hermano vivieron largas temporadas, pues su madre residía en Londres por motivos de trabajo y no disponía de tiempo suficiente para atender a sus hijos, lo que pudo provocar en el jovencísimo Pullman una cierta sensación de abandono que se convertiría en una constante en sus libros, en los que muchos de los personajes jóvenes tienen graves problemas en su relación con el mundo adulto en general y en la interacción con sus mayores en particular.

Tras enviudar de su primer marido, la madre de Philip y Francis volvió a casarse con otro piloto de la RAF y los dos hermanos se vieron empujados a abandonar la felicidad del pueblecito de sus abuelos maternos por Australia, hasta que la familia decidió regresar a Gales, donde su padrastro abandonó la Fuerza Aérea Británica para dedicarse a la aviación civil.

En 1965, con 19 años, Philip Pullman obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Exeter, en Oxford, y se licenció en Lengua y Literatura Inglesas. Sin embargo, su paso por la universidad resultó menos interesante de lo que había previsto pues, según declaraciones posteriores, los planes de estudio carecían de todo interés y las clases no ofrecían gran cosa. En 1972 Pullman vio satisfecha su ambición de convertirse en escritor cuando ganó un premio literario para narradores menores de 25 años que le permitió publicar su primera novela, The Haunted Storm, un «thriller metafísico», una obra de la que ahora el escritor prefiere no oír hablar, a la que siguió Galatea, aparecida en 1978.

Tras finalizar su formación, Pullman obtuvo trabajo de profesor en un colegio de Oxford. Responsable de la educación de chicos de edades comprendidas entre los 9 y los 13 años, uno de sus cometidos era organizar la función teatral anual del colegio y, puesto que el material de que disponía no era de su agrado, no tardó en ponerse a escribir sus propias obras, que hacían las delicias de sus jóvenes alumnos. Algunas de ellas se convertirían, con el tiempo, en libros como Spring-Heeled Jack, publicado en 1982, o El conde Karlstein, recientemente editado en castellano por Umbriel, que hacían las delicias de sus jóvenes alumnos.

En 1985 Pullman publicó La maldición del Rubí, la primera novela de lo que hasta la fecha constituye la tetralogía de Sally Lockhart, a la que siguieron Sally y la sombra del norte, El tigre en el pozo y La princesa de hojalata y en la que el autor da rienda suelta a las aventuras de una joven huérfana londinense de finales del siglo xix y recrea algunos de los escenarios más lúgubres de la época victoriana en la capital británica y en las colonias del Imperio. Pullman siempre ha reconocido la admiración que siente por las aventuras de Sherlock Holmes y se ha servido de la fascinación que en él despierta la sociedad decimonónica para proponer historias que narrativamente recuerdan algunas de las obras que tan en boga estuvieron durante la época, las llamadas penny dreadful, libros que presentaban argumentos muy melodramáticos con el objeto de arrastrar hasta sus páginas a verdaderas legiones de lectores.

Las aventuras de Lockhart combinan los elementos característicos de las primeras historias de detectives del siglo xix con elementos directamente tomados del cine y las novelas de aventuras del xx, ofreciendo una lectura muy personal de la cotidianidad de la vida en tiempos de la reina Victoria, lectura que despierta la curiosidad de los lectores actuales al proponerles una visión histórica que no se aleja demasiado de sus intereses ni de la realidad que los rodea. En su tetralogía, Pullman juega con un sentido trepidante de la acción, introduce multitud de giros argumentales para evitar que decaiga el progreso narrativo y utiliza sus páginas para poner de manifiesto algunas de las injusticias sociales que padecía la población inglesa menos favorecida y del velo de hipocresía bajo el cual la ciudadanía del momento avanzaba hacia los albores del siglo xx.

Los primeros libros para niños permitieron al escritor empezar a ganar dinero suficiente para cambiar de trabajo y aceptar un puesto en la universidad de Westminster, también en Oxford, donde se especializó en cursos para enseñar a contar historias dirigidas a un público infantil. Con la intención de ejemplificar la teoría de sus clases frente a sus estudiantes universitarios, Pullman se servía de la mitología griega y de las historias que componían el folclore de otras culturas; así buscaba captar y mantener el interés de sus discípulos. Muchas de esas historias aparecerían años después en los libros de la serie La Materia Oscura.

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